El perro en la luna

Reseñas y comentarios sobre cuentos infantiles

jueves, julio 17, 2008

Don Hilario y sus mascotas

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Don Hilario el rey del misterio

Don Hilario vive en el campo, junto con su amorosa esposa, pero también con una larga lista de amigos que rondan por su casa y la granja. Un perro gruñón, un gato, “(pero sin botas)”, nos cuenta, además de un monito juguetón y un loro parlanchín, a los que se suman un interesante grupo de insectos que pueblan un maravilloso mundo en miniatura.

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El texto está en versos muy bien logrados pero además dispuesto en la diagramación de este álbum infantil de tal manera que se convierte en un divertido juego de adivinanzas que el público de corta estatura disfrutará sin lugar a dudas. Así a cada verso que corresponde con un animal oculto podemos encontrar a la vuelta de página la ilustración que le corresponde lo que imprime a la lectura del álbum un ritmo lleno de expectación y enigma que mantiene en tensión a los lectores. Las ilustraciones se complementan perfectamente con el texto, llenas de colores y una cálida textura, le ofrecen a cada uno de los personajes una personalidad propia, enriqueciendo así la narrativa total de la obra en un perfecto complemento. Este libro tiene, por lo tanto, la sencillez y la magia de los juegos de antaño, que no por viejos dejan de estar vigentes en los recursos lúdicos con los que gozan nuestros niños.

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Título: Don Hilario y sus mascotas.
Autor: José Luis Mejía
Ilustradora: Ximena Castro
Editorial: Alfaguara
Librería: De pronta aparición en librerías
Edad: A partir de 3 años

Concurso de blogs

PeruBlogs.com ha lanzado la primera versión del concurso “20 Blogs Peruanos”, que busca encontrar a los blogs preferidos por la comunidad internauta.

La idea es que el mismo público lector de blogs decidirá cuales son los 20 blogs de su preferencia. El concurso comienza el dia Martes 15 de Julio y los resultados finales se darán a conocer el día viernes 29 de Agosto.

Si deseas participar entra a

http://www.20blogsperuanos.com/

jueves, julio 03, 2008

Mi perro Míster

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Primero te conozco… luego te quiero.
Cuando Míster, un pequeño y un poco descarado perrito de aguas, decide hacerse de una familia, se planta frente a la puerta de Thomas y se ofrece como compañero para toda la vida. “No me interesa”, dice éste, “No tengo tiempo de cuidarte”. “Eso es justamente lo bueno, yo tengo mucho tiempo para cuidarte a ti” le responde Míster. Y así, la convivencia va construyendo las bases de una sólida y amorosa relación, pero no una idílica relación.

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A través de desenfadadas y divertidas conversaciones podemos notar que, si bien tienen la clara intención de compartir sus vidas, ninguno de los dos está dispuesto a ceder u ocultar aspectos fundamentales de sus personalidades para agradar al otro: “si me vas a querer, lo tendrás que hacer con conocimiento de causa”, pareciera ser la consigna. Pero el libro, que se estructura alrededor del afianzamiento de esta relación, tiene un elemento particular, la narración de pequeñas historias, divertidas, descaradas, sorpresivas, como la misma relación entre Thomas y Míster. Y así podemos gozar también con diez breves cuentos sobre animales que Thomas le cuenta a Míster para entretenerlo, pero que al mismo tiempo les permiten conocerse más el uno al otro.

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Thomas Winding, el autor es un reconocido escritor de literatura infantil en Dinamarca y si bien el libro no encajaría necesariamente en el concepto de álbum ilustrado, Wolf Erlbruch, el ilustrador, nos ofrece unos divertidos dibujos que caracterizan perfectamente a estos dos personajes.

Título: Mi perro Míster
Autor: Thomas Winding
Ilustrador: Wolf Erlbruch
Editorial: SM, El Barco de Vapor.
Librería: La Familia.
Edad: a partir de 6 años
Precio: S/. 24.

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jueves, junio 26, 2008

Cuentos en verso para niños perversos

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Érase una vez… algo que no esperabas!

Quien ha visto nunca que en el cuento de Cenicienta una de las hermanastras le cambiase al despistado príncipe la delicada zapatilla de cristal por su maloliente y deformada chancleta. ¿A que no se imaginan que rumbos desconocidos puede tomar la trama del cuento con este intempestivo recurso del gremio de los villanos? O que la mamá de Juanito, el de las habichuelas mágicas, sea tan mandona y brutal con su tierno vástago que opaque la crueldad de cualquier ogro bien plantado; tanto así que la justicia cósmica del destino tendrá que liberar a nuestro héroe de ambas fieras.

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Y también una tal Ricitos de Oro, que no logra encubrir su mal comportamiento con su angelical pinta y es tratada como lo que es por los damnificados osos, como una delincuente juvenil. Pero también está una Caperucita con dotes de cazadora que no teme en descerrajarle un tiro al lobo para hacerse un abrigo, tres cochinitos que acaban el cuento como sabrosos jamones y una Blancanieves adicta a las apuestas de caballos.

Todo en versos muy perversos para disfrute del público infantil que encontrarán en los cuentos de Roald Dahl toda esa maravillosa fuerza irreverente que tanto lo caracteriza y que le ha valido el cariño de miles de niños en el mundo. Pero por si fuese poco la edición viene acompañada de las ilustraciones de Quentin Blake, otro reconocido artista ganador del nobel de la literatura infantil, el Hans Christian Andersen, y que ha conformado con Dahl una de las mejores duplas en el mundo . Un libro imprescindible en toda biblioteca que se respete.

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Título: Cuentos en Verso para Niños Perversos.
Autor: Roal Dahl
Ilustrador: Quentin Blake
Editorial: Alfaguara.
Librería: El Virrey
Edad: a partir de 5 años.
Precio: S/. 46.00

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jueves, junio 19, 2008

Paco Yunque

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Tantas veces Paco Yunque

El pequeño Paco Yunque estaba atemorizado en su primer día de clases a penas entró al patio del colegio. Tanta gente y tanta bulla representaban un ambiente ciertamente hostil para un espíritu criado en el silencio y la paz del campo. Y las cosas fueron empeorando en el transcurso de esa mañana. Ya ubicado en una carpeta acompañado por sus nuevos compañeros de clase apareció, orgulloso y altanero, Humberto Grieve, el hijo del patrón de su madre. El niño Humberto, que tenía enormes ventajas frente al maestro porque su papá tenía mucho dinero, intentó llevarse a Paco a su carpeta, “porque era su muchacho”, le explicó al profesor. Y claro, el niño Grieve, a sus seis o siete años, no hacía más que reproducir el comportamiento que el poderoso Sr. Grieve, su padre, tenía con la madre de Paco, con el director del colegio, con el jefe de la policía y con todos, todos, en el pueblo.

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Y por eso a Paco le llovieron veinte patadas durante el recreo y le robaron su tarea. Este descarnadamente humano cuento de César Vallejo presenta dos extremos de la condición humana, la prepotencia y el abuso frente a la humildad y la solidaridad. Y por eso esta intensa narración, que nos golpea de frente y sin miramientos al mostrarnos las injusticias de las que somos capaces, tiene al mismo tiempo la virtud de mantener viva nuestra fe en las personas. La edición de la Editorial San Marcos viene además acompañada por la historieta de Juan Acevedo que ha logrado plasmar en sus ilustraciones una excelente caracterización de todos los personajes y el mensaje tiernamente humano del cuento de nuestro gran poeta.

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Título: Paco Yunque
Autor: César Vallejo
Historietista: Juan Acevedo
Editorial: San Marcos
Librería: varias
Edad: a partir de 7 años
Precio: S/. 10

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martes, junio 10, 2008

Enanos y gigantes

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Una historia de siempre

Era un país de enanos que vivían en paz y armonía hasta que un buen día aparecieron dos gigantes, uno de cabello amarillo y otro de cabello castaño. El poder de sus grandes brazos y piernas y sus miradas mal intencionadas amedrentaron rápidamente a todos los enanos. El miedo se adueñó de ellos y dejó paso a un abuso sin límites. Los enanos empezaron a vivir para los gigantes: les construyeron castillos, los alimentaban y sacaban piedras preciosas de las entrañas de la tierra para satisfacer su codicia.

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Un buen día los gigantes, sospechando la traición del otro, se enfrascaron en una gran pelea en la que prontamente los enanos tomaron partido. Ahora los pobres enanos sumaron a sus ya largas desdichas una más: la guerra entre hermanos. Fue así como construyeron una enorme muralla que se hacía más y más grande con el tiempo. Sin embargo, en algún momento, algunos niños enanos empezaron a cantar, (actividad que estaba prohibida por los gigantes), y su alegría se contagió y pronto se sumaron muchas voces y cantaron tan alto que los gigantes se asustaron. Una historia que nos narra sobre los grandes problemas que implica que una población viva con miedo, de lo frágil y manejables que se vuelven las personas ante la prepotencia en esas condiciones y de cómo se puede conjurar este problema.

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Es además una historia actual y que se ha repetido desde siempre en la historia de la humanidad, por lo que el cuento termina siendo una perfecta analogía de la complejidad y locura del comportamiento humano y una perfecta manera de acercarse a él.

Título: Enanos y Gigantes.
Autor: Max Bolliger
Ilustrador: Stepan Zavrel
Editorial: SM (colección Cuentos de la Torre y la Estrella)
Librería: La Familia.
Edad: a partir de 3 años.
Precio: S/. 35.

El nacimiento del hijo y el nacimiento del padre

Uno se encuentra enfrente de ese hermoso paquetito al que ha estado esperando con ansias durante nueve meses y no puedes más que quedarte embobado, babeando de gusto ante tan perfecto espectáculo. Y claro, entre palmadas de aprobación de familiares y amigos y la sonrisa cansada y seráfica de la guerrera madre, uno no tiene idea todavía de que ese pequeño ser, de aparente inocencia, es justamente el epicentro de un cataclismo que arrasará con tu estilo de vida. Pero no solo cambiará tus hábitos, horarios y entorno inmediato sino que modificará tu propia naturaleza. He aquí algunas de las transformaciones que los nóveles padres verán aparecer luego de la llegada del inocente Cronopio.

En primer lugar, eliminará por completo todo sentimiento de inmortalidad que pueda quedarle a uno como rezago de su juventud. Tic tac, tic tac, la edad del pequeño vástago irá marcando la tuya con mucha mayor contundencia que las velitas que se van acumulando en tu torta cumpleañera. Pero el reconocimiento de la propia mortalidad se expresa de otras muchas maneras. Si antes te tomabas unos tragos de más en una fiesta y luego te subías a tu carro y ponías piloto automático o esperabas que la máquina, como caballo viejo, encontrara por sí sola el camino hacia la querencia, ahora el temor de dejar desamparado a tu hijo te obligará a caminar unas cuadras en busca de un taxi, (seguridad vial mucho más efectiva que cualquier redada policial o amenaza judicial). Si antes no tenías ni siquiera un seguro de salud porque tu organismo respondía con una asombrosa capacidad de recuperación a todo el maltrato al que lo tenías acostumbrado, ahora pagarás feliz y puntual tus cuotas mensuales del seguro. Pero esto no basta, puesto que el miedo de dejar en el desamparo a tu hijita y a su hermosa madre es mucho más grande, así que correrás a comprarte un seguro de vida. Y es que, en mi caso, Lucía, que es así como se llama el encantador punto de inflexión de mi vida, me confirmó con apenas una rotunda sonrisa que el mundo no dejará de existir cuando yo me muera.

Otra transformación que llegará tarde o temprano es la aparición de sentimientos negativos como el recelo y la venganza. Pero no me malinterpreten, déjenme explicarme con una anécdota que supongo debe ser muy común. Cuando lanzamos a Lucía a su etapa escolar con apenas un año y tres meses, avituallada con biberón y pañal de repuesto, tuvo la mala suerte de encontrarse en su primera socialización con un compañerito con un grave problema de incontinencia mordedora. La primera vez que llegó a casa tatuada con la placa dental del susodicho y grandes lagrimones como perlas cristalinas adornándole el rostro, sentimos que se había cometido un crimen de lesa humanidad. La segunda vez que vimos que había sido atacada pensamos cómo era posible que las profesoras del nido no hubieran confinado al “solitario” al pequeño caníbal, lanzándole tal vez un muñeco para que royera sus ímpetus dentales. A la tercera, cargados de indignación, nos dispusimos a hacer cuestión de estado en el nido, pero llegamos tarde, solo encontramos un grupo de aterrorizadas profesoras. La abuela nos había ganado por puesta de mano, quien, como “azote de Dios”, había defendido con fiereza la integridad de su querida nieta. Bien por la abuela, que para eso están, para defender y malcriar a sus nietos con helados antes del almuerzo.

Pero ser padre también te hace mejor persona, o por lo menos haces el intento. Es bien conocido que uno tiende a reproducir en sus hijos el tipo de educación que ha recibido de sus padres. Réplica que muchas veces no solo incorpora los aspectos positivos sino también los negativos, todo fluye inconscientemente. Si antes los padres de la vieja guardia tenían como recurso el chicote y el palmazo ahora uno ya no se traga eso de que la letra y el cariño con sangre entra. No es que haya recibido una educación de mis padres de la que pueda quejarme, muy por el contrario, he tenido una maravillosa infancia llena de amor, pero el cariño por tu hijo te vuelve exigente y tomas conciencia de que todo en este mundo es perfectible, (menos los poemas de Vallejo), y que, en consecuencia, puedes brindarle a tu retoño una educación más pulida, más precisa en el amor, es decir, un amor con puntería.

Ser padre incrementa tus dotes de pitonizo, te proyectas en el futuro y te conviertes en un experto evaluador de múltiples variables y escenarios, y entonces vez con preocupación a tu linda hija de diez y ocho años, por la que has trabajado tanto y con tanto esmero, zambullirse en una relación con cualquier galifardo que la haga sufrir. Te preguntas entonces qué se puede hacer para afinar en tu niña ese instinto del amor que le permita olfatear con precisión quién puede hacerla feliz y quien no. Sabes por experiencia propia que cuando sea mayorcita cualquier concejo del tipo “ese chico no te conviene”, no solo no tendrá ningún efecto práctico sino que obtendrás justamente el contrario. Pero no se preocupen, una buena vacuna contra las relaciones patológicas es que soltemos a nuestros hijos al mundo con la certeza incuestionable de saberse bien queridos. Claro está que, si además pueden educar con el ejemplo y ofrecerles a sus hijos un ambiente familiar donde la relación entre los padres se maneje con respeto y cariño, entonces, pueden dormir tranquilos.

Por último, y como para el final siempre se deja la mejor parte, ser padre te hace más feliz. Puedes volver a jugar canicas, volar cometas, pasear en patines, tener la justificación perfecta para ver Bob Esponja y comprarte todos esos cuentos que nunca pudiste tener. Broma aparte, tener a Lucía me ha confirmado que puedo querer más y mejor, a ella, a mi esposa, a mi familia y a mi perro, porque el amor, felizmente, no se rige bajo los preceptos de la economía, el amor no es ni escaso ni limitado.

martes, mayo 27, 2008

El aprendizaje amoroso

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El amor no cae del cielo

Un pequeño príncipe y una pequeña princesa, luego de pasar por innumerables pruebas, arduas búsquedas y de soñarse todas las noches por separado, se encuentran y reconocen inmediatamente que son el uno para el otro. Tuvieron entonces muchos hijos y vivieron felices para siempre. Pero así no acaba el cuento, la verdad, a diferencia de lo que nos tienen acostumbrados, este es solo el comienzo de la historia. Qué pasa después del final feliz? Que pasa cuando después del mágico descubrimiento de la otra persona la cotidianeidad obliga a enfrentarse con hechos que no son necesariamente de nuestro agrado? Los pequeños príncipes tendrán que saber lidiar con quien se queda con la última bola de helado, con el sonoro ronquido que retumba en el oído del insomne, con el olor a queso añejo de los pies del príncipe cazador y con el “ruidoso aroma que la princesa, a pesar de sus esfuerzos, no puede contener”.

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El final, sin embargo, es igualmente feliz, pero ya no plantea un amor idílico tal como nos lo quieren hacer creer toda la literatura y cinematografía que consumimos sino un amor real, que implica trabajo, esfuerzo y más amor del que se pueda uno imaginar. “El amor es eterno mientras dura”, dijo un poeta latino y es por eso que tal vez el amor de Romeo y Julieta pasó a los anales de nuestro imaginario, porque no duró más de dos días.

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Esta magnífica historia está bellamente ilustrada y tiene un componente que, por lo general, encanta a los niños, es deliciosamente transgresora.

Título: El aprendizaje amoroso.
Autor: Laëtitia Bourget
Ilustradora: Emmanuelle Houdart
Editorial: FCE
Librería: FCE
Edad: a partir de 4 años
Precio: S/. 32 (podrán encontrar el álbum a fines de junio)

jueves, mayo 22, 2008

Las aventuras de Tonino el invisible

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La Tragedia de un Deseo Cumplido

Tonino, un niño de diez años como cualquiera, iba acortando la distancia a la escuela paso a paso e incrementando al mismo ritmo sus niveles de angustia. El día anterior fue su cumpleaños y no había hecho sus deberes y, claro, el maestro lo felicitaría pero inmediatamente iba a pedirle la tarea hecha. Es justamente en estos momentos cuando uno debería volverse invisible, pensó Tonino. Apesadumbrado y divagante llegó hasta su carpeta como en trance, sin fijarse ni saludar a nadie y cuando el profesor lo nombró al pasar lista y despertó por fin de su ensimismamiento se dio cuenta que el profesor no lo escuchaba, ni lo veía... ¡tampoco sus compañeros!, ¡se había vuelto invisible!

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Las ideas de futuras travesuras no se hicieron esperar. Todos estarán de acuerdo en que la nueva condición de invisibilidad de Tonino era un regalo del que nadie se cansaría fácilmente pero las cosas no son siempre como uno las espera y más pronto que tarde nuestro héroe no pudo sino sentirse como dentro de una maldición. La soledad es difícil de sobrellevar y Tonino pudo sentir el paladar estragado de saborearla hasta el hartazgo. Solo tuvo un consuelo, una niña de su mismo edificio, era la única en el mundo que podía verlo y oírlo. No es que ella fuese físicamente invisible pero de alguna manera compartía con él un cierto tipo de invisibilidad: era nueva en el barrio, algo diferente al resto y nadie quería jugar con ella.

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Gianni Rodari, uno de los más grandes exponentes de la literatura infantil y juvenil, reconocido con el premio Hans Christian Andersen, el novel de la literatura para niños y jóvenes, tiene no solo un delicioso humor al narrar sus historias sino un profundo respeto por la inteligencia de sus lectores y un magnífico manejo de la imaginación y la fantasía que funcionan como la chispa perfecta para incendiar la creatividad en sus interlocutores. La mención de esta historia es solo ocasional, la intención de la reseña es permitir la introducción de este autor en sus bibliotecas, en un lugar de privilegio además, se los aseguro.

Título: Las aventuras de Tonino el invisible.
Autor: Gianni Rodari
Ilustrador: Juanita Isaza
Editorial: Panamericana
Librería: Crisol
Edad: de 8 años en adelante
Precio: S/. 37

martes, mayo 20, 2008

Un punto más a favor de la literatura.

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Estimados amigos, hace unas semanas atrás una revista local me pidió que les escribiera un artículo en mi condición de padre. Yo ligué esta condición con el fomento de la lectura porque, en mi paternidad, este aspecto es uno de los que más disfruto. Me rechazaron el texto porque me salió un tanto oscuro y, claro, nadie está muy dispuesto a que le cuenten sobre niños pobres o gente en Irak que vende sus riñones para poder comer. De todas maneras aquí les va.

¿Papá, qué hacen esos niños en medio de la pista? ¿Por qué los dejan allí si los puede golpear un carro? Fueron las preguntas que, no sin una natural cuota de angustia me lanzó mi hija, Lucía, que en aquel entonces contaba con apenas 5 años. Y claro, uno que ya bordeaba los 40 y que ha vivido y viajado en este país todos esos lustros, ha incorporado perversamente en su cotidianeidad, como parte del paisaje urbano, todas las apocalípticas escenas imaginables que nos ofrece nuestra madrastra patria. Ustedes me dirán que en el caso de los niños es aún más automática la incorporación de la tragedia nacional en sus imaginarios ya que desde que han abierto los ojos han visto que las esquinas están pobladas tanto de semáforos como de niños descalzos. Pero supongo que en algún momento el contraste de la realidad con el edulcorado y perfecto mundo que nos presenta Barnie es tan fuerte que abre la posibilidad del cuestionamiento.

Uno como padre se enfrenta entonces con varias disyuntivas: primero, entre la necesidad de comunicar un tema ciertamente complejo con muchas aristas que está lleno de conceptos y terminología de difícil digestión con la necesidad de ser claro, simple y directo ya que nuestro interlocutor es un niño de 5 años y; segundo, entre la obligación de dar respuestas y de acompañar el despertar de una conciencia crítica con esas ansias sobreprotectoras que nos detienen la mano cuando estamos a punto de arrancarles la venda de los ojos y mostrarles un mundo ciertamente doloroso. Pero, en definitiva, la necesidad de “pincharles la burbuja”, en algún momento, se vuelve tan imprescindible como complicada.

Entonces el semáforo se pone en verde, pongo primera, y nos damos un respiro emocional, por unas cuadras, hasta la siguiente intersección. Arranco también con mi disertación, que como una analogía del manejo por esta caótica ciudad, está llena de baches, paradas bruscas y sobresaltos. Y claro, temas como la reproducción de la pobreza o la inequidad en la redistribución del ingreso no son aspectos abordables en la conversación por su nivel de complejidad. Todo termina derivando naturalmente en disquisiciones éticas como la solidaridad, la tolerancia y la responsabilidad por el otro, que, es cierto, permiten mayor soltura en la explicación, pero que tampoco son de fácil comunicación. Podrán creerlo o no, pero quien vino en mi ayuda no fue otra que la “literatura”. Hacía solo unas semanas habíamos leído un álbum ilustrado, parte de nuestro ritual diario antes de que Lucía cierre sus ojos y descanse de sus siempre agitados días, que se titula “La Isla”, (la reseña del cuento podrán encontrarla en este blog). Pero para que puedan entenderme prefiero ofrecerles igual una semblanza del cuento y puedan así hacerse una idea del importante recurso del que les estoy hablando.

La historia comienza cuando un naufrago pisa tierra firme y la primera constatación que hace es que los isleños que lo reciben son muy diferentes a él. Su frágil contextura contrasta con el tamaño y corpulencia de sus “anfitriones”. Para los lugareños, la diferencia en la fisonomía del náufrago, así como su sola condición de extranjero, eran suficientes motivos para alimentar ese profundo miedo por lo desconocido que se tradujo casi inmediatamente en hostilidad. Es así que deciden enviarlo a un extremo de la isla, alejado del pueblo, y encerrarlo en un viejo corral de cabras. Luego de unos días, empujado por el hambre, el naufrago decide escapar de su prisión para aventurarse en el pueblo en busca de comida. Su presencia exacerba el miedo y el rechazo en los pobladores. Ahora, por más distanciado que lo mantengan, el miedo ha logrado introducirse en la mente de cada uno de los isleños: “si no terminas la sopa vendrá el naufrago y te llevará”, advertía una madre a su hijo. No pasa mucho tiempo para que la situación se vuelva insostenible y es entonces que deciden regresar al naufrago al mar. Las posibilidades de que se salve eran remotas, pero el futuro de la comunidad isleña no era más esperanzadora que la de éste: elevan una enorme y amenazadora muralla alrededor de la isla y queman la única barca que utilizaban para la pesca, condenándose a vivir encerrados.

Pero si el mensaje del texto es bastante duro no lo es menos la narración gráfica. Las ilustraciones, en blanco y negro, son de una expresividad que no oculta la violencia de la historia, remitiéndonos a la obra pictórica “El Grito”, de Munch, o a los dibujos de la película “The Wall”, de Pink Floyd. Así, el álbum ilustrado en su conjunto, transmite con efectividad conceptos como el de la falta de solidaridad o el miedo que nos deshumaniza, elementos éstos que me fueron de gran utilidad para salir medianamente bien librado de la explicación que me demandaba mi hija.

“¿Lucía, te acuerdas del cuento “La Isla”? Bueno, es más o menos así como funciona: la gente tiene miedo de aquello que amenaza con cambiar su forma de vida y reacciona de mala manera”. Y claro, el concepto esta vez fue entendido a cabalidad. Pero no sólo por que la historia tiene la virtud de explicar un idea compleja sino, y especialmente, porque en esta transmisión se involucran una serie de sentimientos y emociones. Es así como funcionamos, tengamos la edad que tengamos, incorporamos y fijamos como conocimiento aquellas cosas que logran emocionarnos, que nos provocan sentimientos intensos, no importa si son alegres o tristes.

Nosotros, los adultos, que hemos pasado por un sinnúmero de experiencias, buenas y malas, tenemos un acervo de conocimientos muy bien fijados que nos permiten comprender y revalorar constantemente la realidad que nos rodea. Los niños no, ya que por su corta edad aún no cuentan con el recurso de la experiencia vivida. Piensen si no en un niño de 12 años que haya leído “Demian”, de Hermann Hesse, y luego en ese mismo niño pero ya como un joven de 17 años, que se encuentre atribulado y temeroso de zambullirse en el mundo adulto de forma independiente, piensen en cómo serían distintas las lecturas. Y es que nuestras experiencias nos permiten captar la realidad de nuestro mundo de una manera más profunda, más comprensiva y total.

Un buen lector, un lector comprometido que sufra y goce con las vicisitudes de los protagonistas de un cuento o novela, que sepa ponerse en los zapatos tanto del héroe como del verdugo, se apropia de alguna manera de la experiencia vivida de los personajes de ficción, la hace suya y la incorpora en su acervo emocional para utilizarla como recurso para su propio beneficio convirtiéndolo así en un transformador creativo de su propia realidad. Es cierto que las cosas importantes de la vida son completamente antipedagógicas, es decir, que nosotros, los padres, no podemos transmitir a nuestros hijos las lecciones de nuestras propias experiencias como se imparte el conocimiento de las matemáticas. De nada nos servirá decirles que el dolor del primer amor no correspondido pasará más rápido de lo que cree, nada evitará que sufra y que experimente en carne propia lo que le toque vivir, y así es como debe ser. Sin embargo, quien tiene mejores posibilidades de ser escuchada, de enseñar y ofrecer recursos útiles para salir mejor librados, es justamente la literatura.

Regresando al cuento de “La Isla” reconozco que funciona perfectamente como la “aguja” que hace explotar una de esas tantas burbujas protectoras en las que gustamos encerrar a nuestros hijos, pero también es cierto que, tarde o temprano, la realidad espera a la vuelta de la esquina con un enorme garrote, y entonces, que mejor que acompañarlos con amor y paciencia en el reconocimiento de un mundo que es maravilloso pero que también puede ser doloroso. Una difícil y apasionante tarea la de ser padre en la que el cariño funciona como un recurso vital, pero en la que también existen otros aliados de enorme utilidad, aliados como la buena literatura.